domingo, 20 de febrero de 2011

NADIE ACABARA CON LOS LIBROS

Los argumentos aportados son numerosos. Eco dice que ninguno de los verdaderamente grandes inventos de la humanidad ha desaparecido: la rueda, las agujas, las escaleras, los libros… Estos inventos, y otros muchos, han experimentado evoluciones tecnológicas indudables, pero su esencia se ha mantenido a lo largo de los siglos. Algo semejante va a pasar con los libros.
En los últimos veinte años hemos vivido más evoluciones tecnológicas referentes al archivo, almacenaje y difusión de la memoria que en toda la historia de la humanidad: los discos duros de los ordenadores, los pen drive, los cds, etc.
Pero Eco y Carrière apuntan también muchas de las desventajas de las nuevas tecnologías, desventajas que hacen que la vida del libro en papel quede resguardada de cara al futuro, sobre todo en los grandes centros de conocimiento repartidos por el mundo, que acabarán funcionando y representando lo que representaban los monasterios medievales: las fortalezas de la memoria, lo verdaderos centros del saber y del conocimiento, aunque tal vez no de la mera información.
Nadie acabará con los libros. Eso dicen Umberto Eco y Jean-Claude Carrière. Los libros siempre han resurgido de las cenizas, no hay cenizas que los hagan inservibles.

Julio Cortázar - A fondo (13/14)

POEMA: SONETO 19, DE EL RAYO QUE NO CESA Y SU ARGUMENTO

SONETO 19, DE EL RAYO QUE NO CESA
Yo sé que ver y oír a un triste enfada
cuando se viene y va de la alegría
como un mar meridiano a una bahía,
a una región esquiva y desolada.
5-Lo que he sufrido y nada todo es nada
para lo que me queda todavía
que sufrir, el rigor de esta agonía
de andar de este cuchillo a aquella espada.
Me callaré, me apartaré si puedo
10-con mi constante pena, instante, plena,
a donde ni has de oírme ni he de verte.
Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena:
adiós, amor, adiós, hasta la muerte.
El tema expresado a través del poema es que tras el sufrimiento y la lucha por conseguir el amor, el poeta se resigna a no obtenerlo, pero no a no sentirlo, a no llevarlo en su interior. Aunque decida apartarse de su amada, la seguirá amando incluso hasta después de la muerte.
La idea del amor después de la muerte es un tópico literario. El papel del hombre en la vida terrenal carece de importancia e interés. Todo lo que ocurre en ella, la felicidad, el dolor, es efímero. Lo verdaderamente importante es lo que pasará en la otra vida, después de la muerte.
Lo mismo ocurre con el amor terrenal, es placentero pero efímera, el que hace más feliz a la persona es el que vivirá después de su muerte.
Creo que realmente es injusto que se condene a la pena de muerte a un hombre por el simple hecho de utilizar el lápiz y el papel para defender el Gobierno legal de la República. Creo que Miguel Hernández únicamente expresaba lo que estaba viviendo en ese momento en su país y es injusto que esa condena se haya dado por motivos políticos e ideológicos del franquismo.
La Fiscalía se opuso a que la familia de Miguel Hernández fuera autorizada a interponer el recurso de revisión contra la sentencia, pero pidió al Supremo que declarara la nulidad e inexistencia jurídica de la misma, al estimar que es una resolución que actualmente carece de vigencia jurídica debido a su declaración de ilegitimidad derivada de la Ley de Memoria Histórica.
Para los familiares de Miguel Hernández es justo dignificar su nombre ya que se le acusa de rojo, rebelde, chivato y, según las últimas pruebas que obtuvo la Comisión Cívica de Alicante, hasta de ladrón.